Finca Adalgisa, es un hotel con alma, es ese hotel distinto, atractivo, y único que despierta tu emoción. Ser pequeño es una virtud, y estar escondido, y lejos del mundanal ruido, un aliciente, el gran valor añadido. La pequeña finca, convertida hoy en alojamiento, nos permite volver por unos días a un mundo auténtico, sincero, incontaminado. En ella todavía crepita el fuego de una chimenea, y las mermeladas se preparan lentamente en la cocina con fruta madura de la finca. ¿existe un lujo mayor?
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